lunes, 22 de octubre de 2018

Qué haces aquí

Qué haces aquí
Elías fue uno de los más grandes profetas que hallamos en el Antiguo Testamento, pero no por ello, dejó de enfrentarse a terribles dificultades que le permitieron crecer en su fe y relacionamiento con Dios.

Leemos en 1 Reyes una historia singular de lo que aconteció con este gran profeta, cuando enfrentó al pueblo israelita que se había desviado grandemente de los caminos del Señor, en pos de otros dioses y en particular de Baal.

En 1 Reyes 18:20, inicia todo cuando Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo, y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Luego de ello retó a los 450 profetas de Baal diciéndoles: Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho”.

Los profetas de Baal hicieron lo imposible para que baje fuego del cielo, pero nada. Más Elías rogó y descendió un fuego que consumió no lo los bueyes sino hasta las doce piedras que había colocado en el lugar.

38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.

39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ! Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!
1 Reyes 18:38-39

Prendieron a los 450 profetas de Baal y luego los degollaron. Podría decirse sin dudas que se trató de una de las mayores batallas demostrativas del poder del Todopoderoso y de la incredulidad del pueblo, de las veces que han sido llamados y sin embargo erraban en su caminar, yendo tras la idolatría.

Pero la enseñanza de todo esto está en el capítulo siguiente, cuando luego de esta victoria el gran profeta de Dios tuvo miedo de las amenazas de Jezabel y huyó. En 1 Reyes 19, versículos 3 y 4 leemos: “Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”.

Extraño y desolado pedido de un gran hombre de Dios, que evidentemente enfrentaba una de sus peores crisis y olvidó que tan grande y poderoso es el Altísimo.

Luego, vemos, que el socorro del Padre Amado vino enseguida, y a la vez, ésta interrogante: “¿Qué haces aquí, Elías?”.

Te ruego, que cambies el nombre, y en vez de Elías ponle tu nombre y hazte la misma pregunta, qué haces aquí, qué estás haciendo ahora, en qué lugar, posición te encuentras, ¿estás en una cueva oculto?, tienes miedo. Es importante reconocer que si el gran profeta de Dios, éste hombre que no solamente hizo que descendiera fuego del cielo, sino que realizó innumerables milagros, trastrabilló en su fe, pues cualquier de nosotros pues sencillamente podemos estar en las mismas condiciones, pero Dios luego nos pregunta, con su amor característico y la apacibilidad de un padre, qué haces aquí, y luego nos exhorta, levántate, vuélvete por tu camino.

No debemos claudicar, si bien podremos encontrarnos abatidos y sin fuerzas, pero no debemos rendirnos, sino por el contrario, esperar enteramente y con fe en nuestro Señor, quien libra nuestras batallas.


Salmo 121:1-2
 "Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra" 

¡Bendiciones!!!!







                                                 «EN LA BARCA»
                                                http://enlabarka.blogspot.com
Dios bendiga a Paraguay


                  
Enlabarka ♥


JRW






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