viernes, 30 de noviembre de 2018

Dios es nuestra fortaleza


Dios es nuestra fortaleza

Fue el salmista David quien en más una ocasión proclamaba que el Todopoderoso su fortaleza era, y cómo no hacerlo, tenía un extraordinario testimonio de valentía, de fe y de confianza en el Altísimo, quien efectivamente fue su protector y alto refugio. 

El joven David llegaba al campamento de batalla donde no solo se encontraban sus hermanos sino también todo su pueblo, casi arrinconados por causa de los enemigos que se habían juntado a una para pelear contra Israel. Para agravar más la situación del por aquel entonces rey de Israel, Saúl, que luego fuera desechado por Dios, un hombre gigante se apersonaba frente al ejército a gritar y retar a la contienda mano a mano, blasfemando contra todos, incluso contra Dios, y dejando en claro que se trataba de un gigante. El pueblo temía, al igual que Saúl. 

Mas llegaba por ahí el joven pastor de ovejas, que como tenía de pequeño también estaba armado de una fe gigantezca. Encaró primeramente a sus hermanos y demás guerreros que solamente se mofaron de él y lo trataron de loco. Luego, pasó frente a Saúl y éste como si no tuviere muchísimos problemas en la cabeza, ni siquiera entendió de lo que David le hablaba, convenciéndolo finalmente y queriendo Saúl aportar a la causa, dándole su armadura. Dicha armadura fue una molestia para David y se despojó de todo eso y enfiló hacia el gigante que volvía a retar al pueblo de Israel. 

David confiaba en Dios, y el resultado de aquella batalla todos lo conocemos. 

Es por eso muy importante recordar algunos de los salmos de éste hombre de Dios. 

Salmos 18:1 dice: "Te amo, oh Jehová, fortaleza mía". 

El versículo 2 del mismo capítulo sigue así:
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

Qué hermosas palabras que evocan a un hombre que confía plenamente en su Creador. 
    
En el Salmo 22:19 también vuelve a decir, "mas tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme".  Y el Salmo 59:17 leemos, "Fortaleza mía, a ti cantaré; Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia. Al leer el Salmo 144:2, dice: "Misericordia mía y mi castillo, Fortaleza mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado". 

Dios es nuestra fortaleza y eso nos da confianza, y teniendo nuestra confianza en el Todopoderoso, pues no hay temor, no existe miedo ni incertidumbre. 
¡Bendiciones!!!!



Sabías que

“Si colocas a Dios en el primer lugar, nada más podrá dañarte”.


Gracias Padre Celestial por amarme, por tu gran misericordia, por ser mi refugio, mi protector y fiel amigo, amén. 





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jueves, 29 de noviembre de 2018

Confía


Confía
Cuando es probada nuestra fe, ayuda recordar esta palabra de seis letras: confía. La confianza es lo que nos mantendrá firmes en las tormentas, es la que nos refrescará ante el angustiante calor que azota nuestros pies por el camino pedregoso que nos toca transitar, es el refrigerio justo ante la ansiedad, ante la sed y el hambre de justicia, es el cobijo ante la despiadada incertidumbre.
Muchas veces, dependiendo de nuestra situación, nos toca soportar largos trechos de tormentosos caminos, en los que nos agobia ese calor intenso de la maldad que está en todas partes y nos rodea incesante. Cuantas veces debemos doblar rodillas para que Dios nos perdone a nosotros mismos, a nosotros primero, porque en nuestro corazón solo ansiamos un castigo para aquellos que nos hacen mal, cuando que en realidad el amado Padre Celestial quiere que confiemos en Él, que perdonemos a nuestros deudores y que los amemos.

¿Amarlos?, luego de todo lo que nos hicieron, ¡es acaso eso posible!
Ese camino pedregoso que nos toca transitar solo significa que necesitamos más de Dios, de su amor, misericordia y fortaleza. Él vuelve a decirnos entonces, “confía”.

Santiago, con una claridad inspirada en el Espíritu Santo, nos dice: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:2-3).

La ansiedad está consumiendo al mundo actual. Nadie puede desconocer que en los tiempos actuales, denominado por muchos como el “microondas”, dado que todo lo queremos ¡ya!, pero ¡ya!!!, hace que la gente esté bastante apresurada por todo. Lo antes posible quieren casa, vehículos, muchos bienes materiales, viajes, la niña que quiere festejar sus 15 a los 13, la joven que quiere casarse a las 17 o los 18 años, divorciarse y volverse a casar, el joven que quiere todo, pero sin compromisos y un millón de etcéteras más. La ansiedad está consumiendo a cada persona en su interior, impidiéndole dormir, descansar, obstaculizándole la posibilidad de detenerse un minuto, reflexionar, pausar su arduo trajinar y tener cuidado de lo verdaderamente importante que es confiar en Dios.
Por causa de la ansiedad ya nadie quiere confiar en Dios, sino que prefieren más bien estropear su existencia detrás de vanas cosas. En Santiago nuevamente leemos: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:4). En Eclesiastés se concluye diciéndose: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).

La falta de amor también evita que confiemos en Dios, y Salomón por eso decía a su amada, “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bines de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían” (Cantar de los Cantares 8:7). Esto sí es confiar.

También hay dudas que nos impiden confiar. Incertidumbres que nos agobian, que echan raíces y se fortalecen en nuestro espíritu impidiéndonos verdaderamente confiar en el Todopoderoso. Pero debemos recordar que en nosotros también está el grande y poderoso, el victorioso, el Gran Rey (Malaquías 1:14), y para ello solo debemos leer Filipenses 4:13, que dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Nuestra confianza debe estar en aquél que ya ha vencido, en el Dios viviente, el Grande, el Poderoso, el Rey de Reyes, Señor de Señores, el Omnipotente. Confía.

¡Bendiciones!!!!

Sabías que

“Puedes confiarle todo a Dios, y él lo hará”.


Confío plenamente en ti, tu eres grande y poderoso, amén. 





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jueves, 22 de noviembre de 2018

Tercer día Dios crea la vegetación

Dijo entonces Dios, que las aguas que están debajo del cielo, se junten en un solo lugar, y que aparezca la tierra, la parte seca. 

Esta es una primera actividad de ese día de creación. El agua sede espacio, si bien no mucho, dado que hasta el día de la fecha existe más agua en este planeta que tierra, si bien se sigue llamando planeta "tierra", pero por la cantidad de agua, más bien debería llamarse "planeta agua" o algo similar. 

Entonces, deja el Creador Celestial que la tierra aparezca y de tal modo, ante toda esa extensión surgida, lo más maravillo ocurre. Al ver Dios tal belleza, dijo: «Quiero que haya en la tierra árboles y plantas que den fruto y semilla». ¡Y al instante se hizo así! (Génesis 1:11 TLA). 

En este tercer día, el Todopoderoso comienza a pintar un panorama mucho más extraordinario para la vida y claramente todo lo que va haciendo es precisamente para que el hombre pudiere tener lo necesario y suficiente para su sustento. 

Leemos entonces los versículos 1:11 al 13 (RVR 1960)

11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.







LA CREACIÓN | 1° DÍA | 2° DÍA | 3° DÍA | 4° DÍA | 5° DÍA | 6° DÍA | 7° DÍA

Sabías que

“Dios creó todas los árboles y las plantas, cada una según su género”.


Gracias Padre amado por proveerme todo lo necesario, amén. 






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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Segundo día, el cielo y el mar

Seguimos con la creación, y veremos lo que aconteció en el segundo día. 
Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
En este segundo día, nuestro Dios, siguiendo en su labor de ordenar la tierra, comienza separando la inmensa extensión de agua de los cielos, del firmamento o expansión como lo llama aquí la Biblia. La versión Dios Habla Hoy (DHH), le da un nombre significativo, de "bóveda". Leemos, 

Después Dios dijo: «Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas.»Y así fue. Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y otra parte quedó arriba. A la bóveda la llamó «cielo». De este modo se completó el segundo día.

La versión Traducción en Lenguaje Actual (TLA), tiene una manera más específica de explicar estos versículos, y leemos así:

El segundo día de la creación

Dijo entonces Dios:
«Quiero que haya entre las aguas
algo firme que las separe».
¡Y al instante se hizo así!
Dios puso algo firme entre las aguas,
y la mitad de las aguas quedó abajo
y la otra mitad quedó arriba.
Al ver la belleza del firmamento,
Dios le puso por nombre «cielo».
Y cayó la noche,
y llegó la mañana.
Ése fue el segundo día.
En Amos 4:13, también encontramos la majestad y el poderío de Dios, cuando dice:


13 Porque he aquí, el que forma los montes, y crea el viento, y anuncia al hombre su pensamiento; el que hace de las tinieblas mañana, y pasa sobre las alturas de la tierra; Jehová Dios de los ejércitos es su nombre.


Bendiciones!!!








LA CREACIÓN | 1° DÍA | 2° DÍA | 3° DÍA | 4° DÍA | 5° DÍA | 6° DÍA | 7° DÍA

Sabías que

“Dios extiende los cielos como una cortina” (Salmos 104:2).


Gracias Padre amado por haberme hecho con tanto amor, gracias por tu misericordia y por tu plan de salvación, amén. 






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martes, 20 de noviembre de 2018

El primer día, el orden y la luz

Como hemos indicado, en la publicación anterior, la Biblia dejó el testimonio expreso de que Dios fue el creador de todo el universo, de todas las cosas, y en el primer libro ya leemos así: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra"

Hoy entonces abordaremos el primer día de la creación, el que por cierto es muy interesante, pues implica la noción de orden de Dios. 

Vayamos al texto bíblico, que inicia así:

2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
Lo primero que nuestra fe nos permite dimensionar es que Dios es eterno, que siempre ha existido, y siempre existirá, y lo más importante, que Dios no está limitado al tiempo, mucho menos a nuestro tiempo (kronos).

Otra particularidad de la creación, es que Dios hace todo de la nada.

También cabe considerar la noción de orden que rige a partir de aquí todo el plan divido, dado que Dios inicia su labor ordenando la tierra, que "estaba desordenada". Creemos justamente que el Todopoderoso posee siempre un propósito para cada persona, y nada, absolutamente nada, es por casualidad. En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo nos insta con respecto a la iglesia de Dios: "Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden" (1 Corintios 14:40). Quiéralo o no, debemos regirnos por un orden, pues de lo contrario transitaremos en la confusión, en el conflicto, en la frustración, en la carencia de dirección y significado. Donde no hay orden no hay luz: "Al país de la más profunda de las noches, al país de las sombras y del caos, donde aun la luz se asemeja a las tinieblas" (Job 10:22).

Finalmente, entienden los estudiosos que Dios hace la "luz", refiriéndose a la creación del cielo, no el firmamento que vemos sobre la tierra, sino las regiones celestiales. "Y separó Dios la luz de las tinieblas", indicación que implica que también apartó un lugar denominado las tinieblas.


LA CREACIÓN | 1° DÍA | 2° DÍA | 3° DÍA | 4° DÍA | 5° DÍA | 6° DÍA | 7° DÍA

Sabías que

“Dios es el creador de todas las cosas”.


Gracias Padre amado por haberme hecho con tanto amor, gracias por tu misericordia y por tu plan de salvación, amén. 






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lunes, 19 de noviembre de 2018

La Creación

La Biblia deja el testimonio expreso de que Dios fue el creador de todo el universo, de todas las cosas, y en el primer libro ya leemos así: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". 

Queremos invitarte a repasar la historia de la creación, contando esos seis maravillosos días en el que el Padre Celestial todo lo hizo, descansando en el séptimo, día que también lo santificó. 

Para iniciar, podemos señalar que el libro de Génesis es el primer libro de la Biblia, y también el primero de los cinco libros escritos por Moisés. Así, tenemos lo que se denomina el Pentateuco, o la "Torá" (en hebreo) que es el conjunto de los cinco primeros libros de la Biblia, a saber: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. 
Según explican los expertos, la palabra hebrea "Torá" significa enseñanza, instrucción o ley, por lo que en esos cinco libros se recogen las enseñanzas, instrucciones y leyes de Dios al Pueblo de Israel. Es importante recordar que en Génesis queda totalmente registrado el inicio de la humanidad y cómo el padre de la fe, Abraham, había salido de su parentela yendo conforme a lo que Dios le había prometido, encontramos que el pueblo hebreo así se forma luego de Abraham con Isaac, su hijo, Jacob (llamado luego Israel), y de éste, las doce tribus del pueblo. En Éxodo estas doce tribus estuvieron en esclavitud por más de 400 años, y liberándolos Dios, comienza a tratar con ellos, enseñándoles, instruyéndoles y dándoles leyes (como los doce mandamientos) y muchas otras más. 

Volviendo al tema del libro de Génesis, se registran en el mismo los días de creación, que son seis de trabajo y uno de descanso. A saber:

  1. El día primero, Dios ordena la tierra y separa la luz de las tinieblas (Génesis 1:1-5); 
  2. Al siguiente, creó el firmamento, la expansión (el cielo) y el mar (Génesis 1:6-8)
  3. Luego, el agua da lugar a la tierra (Génesis 1:9-10), y seguido a ello, crece todo tipo de vegetación (Génesis 1:11-13);
  4. El cuarto día Dios crea las estrellas, una lumbrera mayor que es el sol y una menor, que es la luna (Génesis 1:14-19);
  5. El quinto día, el Perfecto Diseñador crea a los peces del mar y a todas las aves (Génesis 1:20-23);
  6. Finalmente, en el sexto día Dios crea a todos los animales y al hombre (Génesis 1:24-31); y, 
  7. El séptimo día Dios descansó de su gloriosa creación, santificando ese día (Génesis 2:1-3)


Es importante señalar algunos aspectos importantes de la creación. El primero, es que todo lo que Dios hizo es bueno, y la misma palabra así lo dice en Génesis 1:4 "Y vio Dios que la luz era buena". Luego, en el versículo 1:10 señala nuevamente: "Y vio Dios que era bueno", y lo repite en el versículo 1:12, 1:18, 1:21, 1:25, y en el versículo 31 cierra con esto: " Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera". A diario podemos dar testimonio de la gran obra del Creador. Todo es perfecto, todo es tan minucioso y detallado, y justamente en lo más pequeño y atómico, más se destaca la mano poderosa del Altísimo. Es por ello que es imposible negar la existencia de Dios, dada la complejidad del universo, del entorno que nos rodea, e incluso nosotros mismos, estamos tan bien diseñados que ninguna ciencia ni mucho menos teoría, puede explicar otra razón, que no sea la del Divino Creador, Jehová nuestro Dios. 

Otra cuestión interesante es que Dios bendijo todo lo que había hecho, y decretó, según los versículos 22 y 28, así, "Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos". Para el hombre aun fue más preciso y le dice: "llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread".

También es importante mencionar que Dios lo hizo todo de la nada, lo que revela su poder, su poder creativo y su omnipotencia.

Otro factor que no podemos pasar por alto, es que el perfecto Creador utiliza el poder de la palabra para crear, y entonces dice: "Y dijo Dios: Sea la luy; y fue la luz". Más adelante dice: "Haya expansión". "Haya lumbreras". Aquí es imperioso recordar lo que dice en Proverbios 18:21, "La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos".

Dios es el perfecto creador y nosotros somos parte de esa maravillosa creación, constituidos ahora como hijos de Dios, gracias a su plan de salvación. 




LA CREACIÓN | 1° DÍA | 2° DÍA | 3° DÍA | 4° DÍA | 5° DÍA | 6° DÍA | 7° DÍA

Sabías que

“Dios es el creador de todas las cosas”.


Gracias Padre amado por haberme hecho con tanto amor, gracias por tu misericordia y por tu plan de salvación, amén. 






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domingo, 18 de noviembre de 2018

Pablo de Tarso

Pablo, antes de ser llamado su nombre fue Saulo, y provenía de una ciudad que se llamaba Tarso. Antes, las personas agregaban a su nombre el lugar de dónde era su residencia, y es por eso que al apóstol se le conocía como Saulo de Tarso. 

Miembro del Sanedrín, estudioso de la Escritura, a poco de que Cristo haya sido crucificado comenzó una batalla campal de persecución a todos los que eran seguidores del "Camino", porque así se les denominó a quienes fueron seguidores de Cristo. Las Escrituras registran que "respiraba amenazas y muerte".

Sin embargo, en el camino a Damasco, repentinamente le rodeo un resplandor de luz del cielo, y cayendo al suelo Pablo oye una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? (Hechos 9:4)

Cristo mismo se le apareció a su enemigo público, confrontándole y Saulo, perturbado y lógicamente con dudas, preguntó inmediatamente, ¿Quién eres, Señor? (Hechos 9:5). Al decir, Señor, evidentemente reconocía que no se trataba de nada natural lo que le acontecía, sino por el contrario, era perfectamente comprensible que el mismo Todopoderoso le estaba hablando en ese momento y Pablo no lo dudó, pues unos días después de eso comenzó a testimoniar a todo el mundo de su encuentro con Jesucristo.

A partir de Damasco inicia el apóstol una durísima comisión que implicaba llevar el evangelio a los judíos primeramente, pero también y claramente su principal propósito, a los gentiles, llegando con sus viajes, hasta Roma, la capital del mundo en aquel entonces.

Bendiciones!!!




Sabías que

“Pablo dijo: «todo lo puedo en Cristo que me fortalece», y esa palabra es para todos nosotros del mismo modo”.


Así como Pablo dijo que ya no vivo yo, más Cristo vive en mí, permanece en mí Señor, todos los días, amén. 






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Santiago 1:4 La paciencia

   Cada problema en el que nos ha metido la impaciencia, lo que en más de las veces fue sinceramente la carencia de confiar en Dios. Antes q...