lunes, 19 de julio de 2021

Santiago 1:4 La paciencia

   Cada problema en el que nos ha metido la impaciencia, lo que en más de las veces fue sinceramente la carencia de confiar en Dios. Antes que Jesús resucitara a Lázaro, María se le acercó y le dijo: "si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano", mas Jesús utilizó todo aquello para la gloria de Dios, porque expresamente dice en Juan 11:6, que cuando oyó aquello de la enfermedad, se quedó dos días más, es decir, no concurrió de inmediato, como podría haberlo hecho, y por eso vino el reclamo de aquella mujer. 

   Santiago nos enseña que en nuestro ser debe germinar y echar poderosas raíces la paciencia. Y agrega que esto es progresivo, pues dice: "mas tenga su obra completa"

   ¿Y para qué esto?, pues para ser perfectos y cabales, sin que nos falte cosa alguna. Qué promesa!!!!

     Se paciente y nada te faltará, serás perfecto y cabal. Parafraseando el Salmo 23, Jehová es mi pastor, yo soy su oveja paciente, nada me faltará. Luego, en Santiago 5:7-8, se ratifica todo esto. 



Sabías que:


“Si tienes paciencia y nada te faltará”.

Padre enséñame paciencia, para poder ser la oveja amada de tu redil. 


«EN LA BARCA»
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jueves, 15 de julio de 2021

Santiago 1:3 Las pruebas que producen paciencia

 Inicia el autor con un tema no menor. Como ya indicamos, el hecho de que estés transitando por el sendero de Dios, ello no te inocula (por usar un término de moda) de los problemas y las aflicciones actuales o renuentes que puedas estar teniendo, pues Jesús mismo nos enseño que en el mundo tendremos aflicciones (Juan 16:33).

  Ahora bien, es muy diferente enfrentar una dificultad, una prueba, con Dios, y sin Dios. 

  Con Dios, pues es Él nuestro alto refugio, nuestro pastor que nos da fortalezas para los días malos, nos da esperanzas para el tiempo duro, y la salida para la aflicción. 

  Sin Dios, a quién recurriríamos, quién podrá extender su mano a nuestro favor. Es por ello que Santiago nos ilustra esta realidad que se perfecciona con la fe. 

   Porque sin fe es imposible agradar a Dios y sin la confianza puesta en nuestro Señor, cómo veríamos algo bueno cuando no la estamos pasando bien. Así, cada apuro acelera nuestro crecimiento, cada dificultad forma en  nuestro interior una de las virtudes del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22), que es la paciencia. 






Sabías que:


“Tendremos pruebas, pero Dios quiere enseñarnos paciencia”.

Padre ayúdame a sobrellevar las pruebas, amén. 


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viernes, 9 de julio de 2021

La sabiduría que viene de Dios

Seguimos con la Epístola de Santiago, y luego de las salutaciones, el autor expone un tema que será el eje principal de toda su exposición, además de ser también la parte central de la vida de todo cristiano, las pruebas. 

Muchos piensan que por aceptar a Cristo en su corazón, como Señor y Salvador, no tendrán más pruebas. Muchos afirman que por hacerse cristiano, por asistir a determinado templo todos los domingos o vivir de un modo, no tendrán más problemas o dificultades, pero eso no es así. El Señor nos afirma que él tiene el control de nuestras vidas, que él nos sostiene y nunca nos abandona, ni nos desampara, pero nunca nos dirá que "que no tendremos más aflicciones", o que "estaremos inmunizados de los problemas" (Juan 16:33). 

Al contrario, parece que cuando más tomamos como parte de nuestra vida las palabras del Señor, es cuando más nos ataca el enemigo, y más espinos coloca en nuestro caminar. 

Entonces, dice Santiago:

2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,

En la versión PDT, dice: "Hermanos míos, alégrense cuando tengan que enfrentar diversas dificultades", y en la NTV, leemos: "Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho". Finalmente, la NVI dice: "Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas".

Hermanos, nos dice el autor, y plantea dos cuestiones: 1) que habrán dificultades; y, 2) que las sobrellevemos con gozo. 



Realmente, como indicamos, no son temas menores. Lo primero, que siempre tendremos problemas, pues es el punto central de vivir en un mundo de calamidades, pues si todos cumpliéramos con los designios de Dios, no habrían tantos problemas que sortear, pero no es así, tenemos robos, asesinatos, niños y ancianos abandonados, usureros, cuántos desvergonzados, chismosos, etc, etc, etc, y la lista puede seguir. En un mundo donde el maligno se ha posicionado fuertemente, pues tendremos aflicción. Cristo se adelantó a todo esto y dijo: "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33).

Lo segundo, es que si estamos pasando por el desierto, pues hagámoslo con gozo. Y esto sí es una tarea que únicamente con el Señor lo lograremos, no en nuestras fuerzas. Cuando con nuestros ojos naturales vemos las dificultades, automáticamente nos desalentamos, pensamos mal, tenemos miedo, eso es natural en cualquier persona, pero al revestirnos del Espíritu del Señor, pues nuestros ojos son transformados, y nuestra vista es el de la fe. 2 Corintios 5:7 nos dice que por fe andamos, no por vista. 

Hay varios ejemplos de esto en la Biblia, uno de ellos el caso de Daniel, y en el mismo libro de Daniel, capítulo 3, el de Sadrac, Mesac y Abed-nego. Pero el caso que ahora traigo a colación es el del pueblo de Israel, que saliendo de Egipto se encontró embretado por desierto a ambos lados, el mar rojo en frente y por detrás al ejército poderoso de los egipcios enojados. Éstos no venían a conversar con los fueran sus esclavos, sino que con mano dura los harían volver a su estado anterior, y todos temieron, menos Moisés. 
Repítete esto siempre (la respuesta al pueblo temeroso y angustiado): Éxodo 14:13-14.

"Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.

Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos".

Creo que todos conocemos el resultado de la fe de Moisés, y de cómo le creía al Dios Altísimo, de que no les dejaría morir en ese lugar, ni les abandonaría ni les desampararía. Cuanto mayor fue la dificultad, más fuerte fue la respuesta del Señor. 
Otro caso muy significativo, fue el David, durante toda su vida experimentó problemas, dificultades, aflicciones, pero Dios nunca lo dejó. Deuteronomio 31:6 (Hebreos 13:5) dice: "Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque el Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará".

Hablaremos más de esto, en los próximos capítulos. 

Sabías que:


“Tendremos pruebas, pero Dios está con nosotros”.

Padre ayúdame a sobrellevar las pruebas, amén. 


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jueves, 8 de julio de 2021

Santiago 1:1

Iniciamos con este serie, sobre algunos comentarios sobre el libro de Jacobo, también conocido como Santiago. 

Jacobo, Jacob, Iago, Llago, Yago, Jaime, Santiago, Tiago y Diego, son variantes en español del nombre propio hebreo Ya'akov (en hebreo, יַעֲקֹב‎), que como puede verse, tiene algunas variantes más conocidas, y otras no tantas. 

El nombre aparece por primera vez en los textos del Antiguo Pacto (Testamento), en el Tanaj hebreo, como nombre del tercer patriarca (hijo de Isaac y nieto de Abraham), que después se llamaría Israel. En el Nuevo Pacto (Testamento), es el nombre de dos de los apóstoles de Jesucristo, usando en español la variante Santiago: Santiago el Menor y Santiago el Mayor.

Sin embargo, a ninguno de estos se le atribuye este libro de la Biblia, sino más bien a Jacobo, el hermano de Jesucristo, conocido también como Santiago o Jacobo el Justo, que lógicamente nació en Nazaret y posiblemente muy contemporáneo de Cristo. Santiago, el hermano del Señor, en principio también fue de aquellos que no estuvo muy cerca del Príncipe de Paz, sino hasta que el mismo fuera ascendido a los cielos, tiempo después que verdaderamente tomó el evangelio como parte esencial de su vida, llegándose a constituir en uno de los principales -cristianos- en Jerusalén. 

La Epístola inicia así:

 Salutación

1  Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.

Comentario.

Como puede observarse, se trata de un saludo. 

De acuerdo a la composición, también puede concluirse que se trata de una carta, enviada a un determinado grupo de personas (que si bien, hoy día nos llega -por la gracia de Dios-, también a todos nosotros, y damos gracias por ello). 

También, se observa que el autor se identifica, dando a entender quién era la persona que escribía. No nos olvidemos, que la inspiración es divina, pero que la escritura, los modismos y particularidades, pues es de cada autor, pues esa es la mayor riqueza de las Escrituras bíblicas. 

El autor también señala su carácter, como "siervo de Dios y del Señor Jesucritos", los que nos llena -claramente- de alegría, pues todos compartimos ese mismo carácter. 

Finalmente, expone a quienes dirige su epístola, a las "doce tribus", "dispersas", o en las diásporas. Esto realmente es muy interesante y poderoso, dado que la carta tenía varios objetivos y demuestra que los hijos de Dios estaban dispersos en muchos lugares, pero unidos en la misma fe. Luego, veremos más sobre dicha cuestión, dado que es allí donde se centró parte del propósito de Dios, para aquellos hombres y mujeres de estos principios importantísimos para la Iglesia de hoy día. 


Sabías que:


“Hay poder en la palabra de Dios”.

Háblame Padre, amén. 


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Santiago 1:4 La paciencia

   Cada problema en el que nos ha metido la impaciencia, lo que en más de las veces fue sinceramente la carencia de confiar en Dios. Antes q...