miércoles, 10 de octubre de 2018

El perdón a los padres


El perdón a los padres
Veíamos que debemos honrar a nuestros padres, dado que ello es un mandamiento, y explica el apóstol Pablo, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y tus días se alarguen.

Ahora, hay ciertas circunstancias que se dan que muchas veces imposibilitan esa relación entre padres e hijos, justamente porque los progenitores no han sido lo suficientemente amorosos con sus hijos, no los han cuidado, no los han protegido, los han abandonado, o sencillamente nunca demostraron afecto alguno, pues muchos son duros con sus hijos, descargando a veces su enojo, frustración e ira en sus pequeños, produciendo aquello odio y resentimiento por parte de los niños e incluso en los jóvenes.

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
Mateo 18:21-22
Vimos que honrar es, por una parte, lo afectivo, que comprende la importancia de valorar, en este caso particular a nuestros padres, de tratarlos con estima, con amor, con un significativo aprecio (¡nuestros padres son!); y, por otra parte es lo que va más allá de los sentimientos, que ya se encuentra en el ámbito del dar, del hacer, esto es respetar la autoridad de nuestros padres dada por Dios y cuando mayores, cuidarlos. A esto último, no como un sentimiento sino como una decisión, podemos agregar que debemos perdonar a nuestros padres, cualquier afrenta, daño o lo que fuere que nos hayan hecho, dado que el perdón nos liberará de esa carga y demostraremos nuestro amor a Dios y hacia ellos.

Cristo Jesús enseña que debemos perdonar. No una sola vez, sino todas las veces que fuere necesario.

¿Y por qué no perdonar a nuestros padres? A diario escuchamos de muchas cosas horribles que los padres hacen a sus retoños, desde querer abortarlos hasta castigos desmesurados, insultos que marcan de por vida, descuidos imperdonables, entre otras miles de cosas inimaginables muchas veces, pero para todo eso, el perdón de Cristo Jesús es el remedio eficaz que cura dichas heridas, que sana por completo al alma y que libera de esa pesada carga. 

Las personas que han perdonado a sus padres han podido disfrutar de una vida totalmente transformada y como la promesa lo dice, sus años se alargan.

Vivir con la carga de que no le has dirigido la palabra a tus padres por meses o años, sencillamente es un peso que ningún ser humano debiera soportar. Al contrario, disfruta a tus padres, ámalos, Dios te los ha regalado con un propósito, y al final, solo tienes un papá y una mamá en la tierra, por lo que nadie ni nada nunca te podrá arrancar eso.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.

Colosenses 3:20

Corona de los viejos son los nietos,
Y la honra de los hijos, sus padres.
Proverbios 17:6


Ama a tus padres, perdónalos y hónralos.
¡Bendiciones!!!!







                                                  «EN LA BARCA»
                                                http://enlabarka.blogspot.com
Dios bendiga a Paraguay

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